Haz un presupuesto familiar y mejora vuestra economía

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Haz un presupuesto familiar y mejora vuestra economía

Una familia con deuda es aquella que no controla sus gastos y no sabe elegir las tarifas o los servicios que mejor se adaptan a su presupuesto y sus necesidades.





Te explicamos cómo mejorar tus finanzas personales





Para mejorar el presupuesto familiar, el primer paso debe ser conocer su estado, es decir, si está en déficit, se malgasta dinero y hay capacidad de ahorro.





Para ello, es preciso elaborar un presupuesto, teniendo en cuenta los ingresos y gastos del hogar. Contaremos como ingresos los sueldos, pensiones, ayudas y prestaciones y consideraremos gastos los recibos (agua, luz, gas e Internet), vacaciones y compras (ropa, comida, de Navidad, de rebajas…). Cuanto más completo y exacto sea, más clara será la conclusión.





Con el resultado sabremos si la salud de nuestra economía es buena o generamos mucha deuda. Y con todos estos datos podremos empezar a trabajar para mejorar nuestro capital.





Por supuesto, la pauta será reducir gastos tanto si nuestro presupuesto nos ha salido negativo como si es positivo, ya que nos permitirá eliminar otras deudas, como la hipoteca o un préstamo, o ahorrar para la jubilación o imprevistos.





Los gastos obligatorios, como la hipoteca, el alquiler, la comunidad o los préstamos se deben pagar en la fecha establecida, para no incrementar la deuda.





Los gastos necesarios, como los suministros, los seguros, la comida, el transporte o la ropa, pueden reducirse si se hace con inteligencia. Elegir tarifas que se adapten a nuestras necesidades y nuestro presupuesto, usar el transporte público, cuidar la ropa y los zapatos, utilizar cupones de descuento en la compra, controlar el uso de la calefacción y del aire acondicionado y establecer un menú semanal para gastar menos dinero en la compra serán reglas básicas para ahorrar.





Los gastos voluntarios son los que más fácilmente se pueden suprimir. También se conocen como los gastos hormiga y son las comidas fuera de casa, el tabaco, el gimnasio o el periódico.





Identificaremos cuál es la zona más problemática de nuestras finanzas y pondremos las medidas necesarias para arreglarla. Toda la familia debe comprometerse y responsabilizarse de las cuentas, pues es la única manera de que el plan funcione. Aplicaremos los ajustes necesarios para mejorar y ayudarnos los unos a los otros.





Los expertos aconsejan ahorrar al menos el 10 % de los ingresos y destinar el 90 % restante a hacer frente a los gastos. Todo lo que hagamos para aumentar el porcentaje de ahorro nos ayudará. Por ejemplo:





– Utilizaremos las compras al por mayor para crear nuestra despensa familiar. Comprar productos que no sean perecederos por un precio menor y almacenarlos son acciones que contribuirán a nuestra economía doméstica.





– Revisaremos y actualizaremos nuestro presupuesto cada mes para comprobar si los cambios surten efecto.





– Anotaremos cada gasto que hagamos, aunque se trate de céntimos. De esta manera, sabremos cuánto dinero gastamos y en qué.





– Si la familia tiene deudas, estableceremos prioridades de pago e iremos cancelándolas una a una.





 





Si tu familia tiene alguna deuda, podéis acogeros a la Ley de Segunda Oportunidad. En definitiva, busquemos asesoramiento en todo el proceso para atajar el problema de raíz.





Fuente: http://www.pixabay.com

Nombre del autor de la imagen: © stevepb
Publicado por: JosÈ PÈrez Barrozo

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